La revelación plena de Dios Comunidad-Amor; la Iglesia- animada y fortalecida por el espíritu de Dios

Jesucristo, Buen Pastor, manifestación plena del Amor de Dios.

 Jesús es el profeta por excelencia 


Jesús el Buen Pastor 

El libro de Juan hace referencia a Jesús el buen pastor, en el capítulo 10. En Sus propias palabras, Jesús nos dice en el versículo 11: "Yo soy el buen pastor; El buen pastor su vida da por las ovejas." Y en los versículos 14-15: "Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías se conocen, así como el Padre me conoce, y Yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas."

El propósito de Jesús el buen pastor es dar vida y proteger de la destrucción. Talvez se estará preguntando por qué Jesús necesitaba dar Su vida por nuestra protección. ¡Todos hemos pecado! Por nuestro pecado, hemos perdido la vida eterna que Dios tiene para nosotros. No entraremos al cielo si no aceptamos a Jesús, el buen pastor. La sangre de Jesús fue derramada como pago por nuestros pecados. Pero Él fue resucitado. ¡Él vive hoy como nuestro pastor!

Cuando aceptamos este regalo, cuando creemos que Él hizo esto por nosotros, se nos salva de pagar la deuda nosotros mismos. Romanos 6:23 dice: "Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro." Juan 6 dice que Jesús es el verdadero pan del cielo. El versículo 33 dice: “Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.” ¿Ha aceptado usted la vida que Él ofrece?


Jesús nos revela el Misterio de Dios, Comunidad de Amor.

Comunión de Amor

(Jn 17,21) para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

El mensaje central es que hay que estar en comunidad para poder estar con Dios ya que el cual diga que quiere a Dios, pero no quiere estar en comunidad no tiene sentido ya que Dios es un padre amoroso y quiere dar lo mejor a todos.



La Iglesia, llamada a continuar la misión de Jesús

Misterio de comunión y de misión



La experiencia de Iglesia es experiencia de comunión con Dios y con los hombres. Es una comunidad sostenida por el Espíritu, donde la Fe

se vive en comunidad (koinonía)
se medita y se hace testimonio coherente (martyria)
se celebra (liturgia)
se transmite en el servicio y en la acción pastoral (diaconía)
se traduce en actitudes de vida (espiritualidad)
 
su calidad comunitaria se manifiesta y se realiza en diversos niveles. por tanto la iglesia es esencialmente  misionera y lleva el anuncio de Cristo a todo el pueblo.

La misión salesiana

El carisma salesiano participa de la misión universal de la iglesia


Los jóvenes son los destinatarios principales de esta Obra.


María, madre y maestra

María, la Madre de Jesús

(Hechos 1,14) Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. 



Un elemento muy vivo y presente de nuestra espiritualidad es el amor a María que invocamos como Inmaculada y Auxiliadora, dos adjetivos que tienen una carga carismática muy profunda. Como Auxiliadora de la humanidad, María continúa ocupándose de todos. Y como Inmaculada, María es para nosotros una bella imagen de la obra transformadora de la gracia en aquellos que se abren con docilidad y fe a la acción de Dios.

María es quien nos guía y estamos llamados a cultivar hacia ella un amor agradecido y filial y a comprometernos a transmitir este amor a los jóvenes. María es quien nos lleva a Jesús: "María de Nazaret, la criatura humana más conforme a Cristo, nos enseña a contemplar el rostro del Hijo, a ser discípulas de Él en la peregrinación de la fe". El amor a María ha estado presente, de generación en generación, en todas las casas salesianas y en los diversos contextos culturales y religiosos. Una de las experiencias más fuertes que a menudo experimentamos con los jóvenes y que tratamos de tener en cuenta en la misión educativa es la de la presencia de María como Madre. Domingo Savio, Miguel Magone, Francisco Besucco, Laura Vicuña y muchos otros constituyen el grupo de niños, adolescentes y jóvenes que han encontrado y encuentran, en María de Nazaret, la verdadera Madre y Maestra. Este amor filial por María es realmente conmovedor y palpable.











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